El aprendizaje está en el laboratorio.

Hoy hago el ejercicio de compartir un trabajo que tenía entre manos para la asignatura Comunidades en red: Creación cooperativa en internet (Máster CCCD). En este post, encontraréis el trabajo completo en PDF y ODT (editable), los esquemas de mi cuaderno que acompañaron al proceso de investigación, un esquema visual a modo de resumen del proyecto y un experimento, algo así como la introducción al trabajo en formato podcast (una invitación a adentrarse en el trabajo y valorar si después seguir leyendo). A continuación una síntesis sobre este proceso de aprendizaje, que os invito a comentar, matizar, completar y mejorar.

El aprendizaje está en el laboratorio. Entornos, comunidades y plataformas que nacen en la red, transformando, hibridando y descentralizando los modos de aprender y de generar conocimiento.

«La educación puede suceder en cualquier momento, en cualquier lugar.» así se subtitula de manera informal el libro “La Educación Expandida” (Zemos98). Esto no es algo completamente nuevo, pues a lo largo de la historia el aprendizaje ha sido expandido (es decir, podía suceder más allá o fuera de), en un taller, en una cocina o en la calle. “La novedad es que ahora la nueva onda de expansión transita por carriles tecnológicos de alta complejidad” (La educación digital Antonio M. Battro y Percival J. Denham).

La intención de este recorrido, es por un lado, analizar distintas experiencias y propuestas que integran aprendizaje, red y comunidad, ampliando, expandiendo e hibridando los espacios de aprendizaje. Es importante tener en cuenta, el contexto en el que se inscribe este paseo, que no puede ser otro que el mío propio, y las experiencias y referencias cuyo alcance he podido observar, no es por tanto un recorrido completo, ni absoluto, ni seguramente representativo en un sentido global; más bien es el que puedo invitaros a hacer, compartir y mejorar.

Por otra parte, trato de reflexionar sobre si la incorporación de las TIC´s ya sea en la educación formal o informal, es una cuestión que va mas allá de un cambio en las herramientas, y si estamos en el camino hacia una transformación en lo metodológico, en la que se incorporan las lógicas de la cultura digital.

La educación obligatoria comenzó en occidente a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII en varios estados alemanes y, particularmente, en Prusia, de la mano de la industrialización. En España, el 19 de marzo de 1812 fue proclamada la primera Constitución y en ella aparecerá un capítulo sobre el “sistema de instrucción pública digno y propio de un país libre”. Se debía organizar una instrucción igual y completa, universal (para todos y de todos), uniforme, pública, gratuita y libre, e impartirse en castellano. La Ley General de Educación llegaría en 1970, con sus sucesivas reformas hasta la educación que hoy conocemos, el aprendizaje quedó en gran medida cercado al espacio-aula, lugar por excelencia para el conocimiento. Obviamente existen muchas corrientes pedagógicas que llevan años proponiendo otros modelos de aprendizaje, desde Krishnamurti (1895-1986) a Paulo Freire (1921-1997) y la pedagogía de la esperanza, por citar algunos, hasta llegar al más actual movimientoEdupunk (2008) que propone un aprendizaje basado en el “Hazlo tu mismo”, o la corriente que persigue una educación en el hogar (desde 1970). Habría que señalar que ya existen modelos que transforman la escuela desde dentro y toman muchos elementos de los anteriormente citados, en el marco del sistema educativo formal en países como Finlandia, hoy referente en excelencia educativa.

En la actualidad la red está permitiendo generar entornos, plataformas, recursos y comunidades trasnacionales mediadas por intereses comunes entorno al aprendizaje, tanto en el marco institucional como en la educación no regalada, o el aprendizaje informal.

Internet nos ha dado la oportunidad de mirar el mundo desde una nueva lógica, la de la abundancia informacional, y aprender en este contexto se convierte de manera urgente en la capacidad para desarrollar las destrezas necesarias para convertir la información en conocimiento. Carlos Magro, en su blog es_contundente: “El modelo económico, y su modelo educativo asociado, basado en generar y gestionar la escasez ha llegado a su fin”.

La red y la cultura digital están afectando, hibridando y reformulando los modos de aprendizaje, por un lado entendiendo Internet como un nuevo escenario/espacio educativo y por otro tomando prácticas de la cultura digital [colaborar, compartir, co-producir, remixear, bifurcar, volcar] como metodologías de aprendizaje. “Lo digital impregna los métodos, los encuentros, las formas de organización, la pedagogía…” (La esperanza del método).

Manuel Castells (2001) afirma que el aprendizaje se re-define en esta era como “La adquisición de la capacidad intelectual necesaria para aprender durante toda la vida, obteniendo información digitalmente almacenada, reconvirtiéndola, utilizándola para producir conocimientos con el objeto deseado en cada momento.” Esta sencilla afirmación pone en tela de juicio todo el sistema educativo de la era industrial.

Aprender se convierte en una tarea que va mucho más allá de la escuela, la educación obligatoria o la educación superior. Una parte importante de los conocimientos y destrezas que adquirimos, no cuentan con un título que las acredite, o una formación reglada que las ampare, muchas veces aprendemos en la red, entre pares o experimentando en espacios (virtuales o presenciales) de manera informal. D. Buckingham afirma: “Una buena parte de este aprendizaje [informacional y tecnológico] se lleva a cabo sin que haya enseñanza explícita: es el resultado de la exploración activa, del aprendizaje a través de la practica. Esta forma de aprendizaje es social en grado sumo: se trata de colaborar e interactuar con otros y de participar en una comunidad de usuarios” (2008).

Asistimos a modelos en los que aprender se convierte en un proceso colectivo, en un espacio de sociabilidad más allá de lo cognitivo, que nos permite crear comunidades con intereses comunes (ya sea el hardware libre, la edición de video, la cocina de temporada o el interés por organizar una fiesta en el barrio).

En los últimos años hemos podido observar como se han incorporado e incrementado las infraestructuras tecnológicas a la educación desde las administraciones públicas, aunque en muchos casos sea escasa la reflexión sobre las repercusiones tecno-sociales que ello genera. Por ejemplo, la administración pública extremeña, pionera y referente, desde 2003 impulsó el lanzamiento su propia distribución de Linux, denominada GNULinex3 un sistema operativo basado en Debian, convirtiéndose en referente mundial.

Actualmente Extremadura tiene una ratio de un ordenador por cada dos alumnos, con Software Libre, en todas las aulas de todos los centros educativos de enseñanza secundaria, un total de más de 70.000. Es este un buen momento para hacer la reflexión sobre si apostar por la implementación del software libre o las licencias abiertas, tiene mucho mas que ofrecer a la educación, más allá de utilizar un software no propietario. Es o debería ser una revolución metodológica.

La universidad se virtualiza, al boom de los MOOC´S, y otros modelos de formación on-line y abierta, a la revolución del Aprendizaje P2P (aprendizaje para todos, por todos y acerca de casi todo), y al debate abierto sobre la acreditación del conocimiento, que comienza a ir más allá de la grandes instituciones académicas.

Surgen propuestas como los Badges de Modzila, que proponen una forma de mostrar tus habilidades mediante “badges” o chapas, destrezas que van completando tu línea curricular, más allá de los títulos.

De esta manera y en la red, se ponen en valor las habilidades/competencias Soft-Skills que alimentan algo así como nuestro de karma personal. Y así seguimos aprendiendo y sumando destrezas a lo largo de nuestras vidas. Puede que esta sea una nueva fórmula para acreditar el conocimiento no formal, pueda poner de manifiesto incluso conocimientos y saberes tradicionalmente in-visibilizados.

El aprendizaje está en el laboratorio, las prácticas educativas están viéndose transformada e impactadas por las TIC`s, el laboratorio de los modos de aprender está en pleno desarrollo, en un momento de reformulación fascinante.

La idea de laboratorio vuelve a situarse en el centro, como espacio con equipamientos para la creación e investigación, el aprendizaje colaborativo y el desarrollo de ideas/prototipos que nunca se cierran, viven en un estado Beta permanente, siempre puede venir alguien que aporte una nueva idea o incluso le salen patas, surgen “forks”, donde existe una cultura del ensayo/error que hace posible que aparezca la serendipia.

A modo de introducción en el libro El hacker contra la universidad zombi” de Jorge Jiménez Ramírez(Madrid 2012), encontramos un pequeño relato que nos ayuda a comprender las transformaciones que la era de la tecnología y la información ejercen sobre los modos de aprender y vivir. “Un día en la vida de Lino Freire” se convierte en un posible relato de la universidad y la vida que viene (o que en parte ya está aquí). La universidad ya no es un lugar, si no un estado, dirían Lino y sus amigos, que tiene que ver con aprender como experiencia colectiva, con un espacio donde ser capaces de producir y compartir conocimientos.

La entrada del mundo digital en los procesos de aprendizaje y producción-distribución del conocimiento, pone en cuestión el papel tradicional del profesor. Éste ya no encarna la figura única de representación del saber. Tiene o debería tener un papel importante en el diseño y creación de herramientas, plataformas y metodologías que se adapten a las nuevas necesidades del aprendizaje. Se convierte en alguien que facilita, media, acompaña en el procesos de aprendizaje, basados en la capacidad de resolver problemas y enfrentarse a los retos, de nuevo estamos en el laboratorio, probando, prototipando, cortocircuitando, avanzando en un nuevo paradigma: “La economía digital cree más en lo provisional. Los productos en pruebas o en beta han dejado su estatus de segunda categoría. No hay versiones definitivas. Hay productos o servicios en constante evolución. El proceso continúa siempre abierto” (A. Corsín, Yorokobu 2012).

En la sociedad-red, la mejor manera de entender los avances, es mirando la tecnología como dijo Bran Ferrer, “como aquello que todavía no funciona bien”, por lo que podemos seguir experimentando.

Sobre Carla

enlazadora de mundos