No quiero llanto, quiero cante

Hace no mucho tiempo, un amigo valiente emprendió rumbo al hemisferio sur, en busca de sus sueños, con un calendario que le dibujé con un cante dibujado en cada mes. Javi, compañero y maestro, de cantes flamencos, de cesta de verduras, de luchas sociales, de alegrías cotidianas y conversaciones profundas. Aún no puedo creer que Javi ya no esté, aún pienso que sigue de viaje y que cualquier día me sorprenderá con uno de sus e-mails, llenos de aventuras y aprendizajes, de cantes de ida y vuelta.

El homenaje flamenco que se le rindió, es puro amor, compañerismo y admiración, como si el mismísimo Lorca renaciese, los versos instroductorios nos recuerdan que Javi, no querría llanto, porque él esta en tantas partes… el vivió en dos años más de  lo que otros  moriremos sin haber vivido, se fue para encontrar a un hombre que llevaba treinta y tantos años búscando, con el don de una garganta que podía compartir con los valles y los montes, fue a hablar el idoma mas brillante, y su flamenco sonará entre las montañas para siempre.

Gracias a todas las gargantas, las palmas, las manos sobre las guitarras, los cuerpos que balian… por hacer lo que para Javi sería mas importante, que no lloráramos, que cantásemos. Cantes de lucha, revolución y esperanza que nos recuerdan que aún estamos vivos y con mucho por hacer.
En momentos de duelo, en momentos de alegría, yo se que es lo que tiene el sur.

Sobre Carla

enlazadora de mundos