#MadreSprint De pequeñas luchas: defendiendo patrimonios

Postal que diseñamos para repartir entre los vecinos que apoyaron el proceso.

 

Mientras la vida seguía cargada de actividad por Madrid, se cocía un WikiSprint (gracias a Anto aparecimos en una entrada), tenía lugar una nueva sesión de #Universilab y otras muchas cosas más (en las que no siempre se puede estar), yo pasaba esta semana en Galicia. Vine a dar una serie de talleres Robocicla a Pontevedra, y de paso pasar unos días por “casa” de mi madre, con la que he tenido ocasión de charlar, pasear y recontrarme con el mar.

Hoy quiero hablar de algo que comparto con mi madre, son sus pequeñas luchas en defensa del patrimonio en Vigo. Todo comenzó en 2009 con la amenaza de derribo de la antigua estación del tranvía de Canido, entonces mi madre publicaba una carta en el periódico local:

“Querida estación de Canido: Parece que tu final está próximo pues me comentan que te van a derribar para hacer de ti chalets adosados.
¿Cómo puede desaparecer un edificio que forma parte de nuestro patrimonio histórico, artístico, sentimental e industrial?
Nuestra estación de Canido, en San Miguel de Oya, es muy antigua y es el emblema de nuestra parroquia. No queremos que la tiren porque es un elemento distintivo localizado en una zona que ha dado siempre servicio público. Queremos difundir la noticia para que todos sepan que es nuestro deseo, y el de la Asociación de Vecinos de San Miguel, que se considere como edificio histórico y por lo tanto se mantenga y se restaure.
Me pregunto: ¿qué pasaría si deciden hacer de la Capilla de Liñares una urbanización de chalets adosados?”

La de Canido es uno de los escasos vestigios de la línea de tranvía que enlazaba Vigo con Baiona y Gondomar cuya entrada en servicio se produjo en 1939.
Según el historiador Giráldez Lomba, los promotores de esta línea consideraron necesaria la construcción de esta estación intermedia, denominada técnicamente “de Oya- Toralla”, a seis kilómetros de la de A Florida, “parar dar servicio a la importante parroquia del primer nombre y a las fábricas de cordelería y salazón situadas en el barrio del segundo nombre”. La referencia era “Estación de Canido”.
Se trata de un inmueble de menos de cien metros cuadrados “con un aire algo incoherente, como de cuento suizo”.

Desde entonces, se han sucedido reuniones, manifestaciones, alegaciones, burocracias, y mucha información poco pública… aquí recojo y ordeno algunas de las noticias que han ido haciendo crónica de esta pequeña lucha vecinal.

30/01/2010 Patrimonio proteje la estación del tranvía en Canido y frustra su derribo para hacer chalés.

13/08/2010 La agonía de la estación de Canido.

4/2/2010 Urbanismo se niega a informar del motivo del vallado del edificio, quién lo ejecutó y si cuenta con permiso.

A día de hoy no se toman decisiones, no se llegan a acuerdos y el tejado se está derrumbando, no la pueden tirar, pero parece que están esperando a que adquiera estado de derribo, quizás el siguiente paso será el empoderamiento comunitario para su rehabilitación, al estilo del pumarejo en Sevilla.

Otros de los patrimonios que mi madre está tratando de defender en su ciudad son el antiguo asilo de ancianos, que quieren trasladar piedra a piedra para dejar un solar con el que especular en medio de Vigo, o recientemente el “Restaurante-Castillo” que también se quieren cargar. Ella me dice siempre que puede que no sean edificios tan antiguos como los hay en otras ciudades, pero para una ciudad que nació a trompicones con el crecimiento de la industria conservera y naval, son parte de su historía, que parece que pasa de los castros celtas a este tipo de edificaciones.

Puede que mi madre no sea una “activista” organizada, puede que sea un poco radical de la conservación, puede que sean muchas cosas, pero a mi me encanta su manera de cuidar y mirar por una ciudad, que es la suya, a la que volvió hace un par de años y en la que está dispuesta a hacer muchas cosas.

Además esta semana se puso en marcha en casa, el obradoiro en el que me ha enseñado a hacer pan! Mañana parto de nuevo, con la energía de la Galiza Máxica.

Sobre Carla

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